¿Nos casamos?

Los cristianos nos casamos en la iglesia

A vosotros, que deseáis celebrar vuestro matrimonio en la Iglesia, os interesa saber:

1. Qué se requiere para casarse por la iglesia

  • Ser cristiano, estar bautizado y ser creyente.
  • Tener intención expresa de que vuestro matrimonio sea SACRAMENTO, conforme lo entiende y celebra la Iglesia.

2. La preparación del matrimonio incluye

  • Cursillo prematrimonial. Para orientaros, hablad siempre antes con vuestro párroco.
  • Expediente matrimonial que se tramitará en cualquiera de vuestras parroquias, si sois los dos de la Diócesis de Getafe, por lo menos tres meses antes de la boda.

3. Documentos para el expediente matrimonial

  • Partidas de Bautismo, legalizadas si fuisteis bautizados fuera de la Diócesis de Getafe.
  • Fotocopia de la hoja donde estáis inscritos en el Libro de Familia de vuestros padres, o partida de nacimiento.
  • Fotocopia de los D.N.I.
  • Certificado del cursillo prematrimonial

Si alguno sois menores de edad

  • Dispensa de Impedimento de Edad dada ente el Juez
  • O bien, Emancipación ante notario

Para segundas nupcias

  • Certificado de Defunción del cónyuge anterior.

4. Firma del expediente

Una vez entregados los documentos indicados en la Parroquia, y previa cita, acudís en el horario de despacho:

  • Los novios
  • Dos testigos, mayores de edad, hombre o mujer, familiar o no, que conozcan a ambos contrayentes, provistos de D.N.I.

Abono de las tasas que marca el Obispado de Getafe:

  • Partida de Bautismo……………………………10.- €
  • Partida de Bautismo Legalizada……………. 20.- €
  • Expediente matrimonial………………………50.- €
  • Medio expediente matrimonial………………25.- €

5. Preparación de la ceremonia litúrgica

  • Unos días antes de la boda, con el sacerdote que vaya a presidir y bendecir el enlace matrimonial, previa cita. (91.861.30.36 ó 620.249.107)
  • Por ser un sacramento que se debe recibir en gracia de Dios, es necesario que os confeséis para que deis este paso tan importante en paz con Dios, con los demás y con vosotros mismos.

6. La celebración

  • El Sacramento del Matrimonio se celebra según lo establece la Iglesia en su Ritual.
  • Si lo deseáis, podemos cantar las canciones litúrgicas previstas para el Rito del Matrimonio. Si queréis traer personas contratadas, coros rocieros o similares, consultadlo con el párroco para adecuar los cantos a los momentos y la conveniencia que la liturgia establece.

7. Firma del acta matrimonial

  • El Acta la firman los contrayentes, los padrinos, dos testigos presenciales del enlace y el Sacerdote que lo ha bendecido.
  • Terminada la boda, los recién casados recibiréis la Certificación Eclesiástica de Matrimonio, que debéis llevar al Registro Civil donde os entregarán el Libro de Familia.

Y al terminar todo, esperamos tu aportación económica a la Iglesia, pues los fieles cristianos sostienen la parroquia.

Cinco elementos para un buen matrimonio

La celebración del matrimonio no es un rito religioso más:

  1. El matrimonio entre dos cristianos es un sacramento, es decir, un encuentro con Cristo. De hecho, la entrega mutua que los novios se prometen a través de sus votos se convierte en el símbolo sacramental donde el amor mismo de Cristo por la humanidad se hace presente. Por eso, todos los presentes a la boda pueden de alguna manera contemplar en los novios a Cristo mismo. Más aún, cada uno de la pareja puede mirar en el otro el amor de Cristo y comprometerse a ser, de ahí en adelante, el sacramento o símbolo visible de ese amor para su cónyuge.
  2. Los novios son los ministros del Sacramento del Matrimonio: Por eso, de alguna manera, el matrimonio no es sólo la celebración en sí, sino la vida de entrega mutua que los dos celebrarán cada día en sus gestos de amor y su mutuo servicio. El sacerdote o diácono que presida la ceremonia no actúan en el matrimonio como ministros sino como testigos oficiales de parte de la Iglesia y del estado. Claro que si el matrimonio se celebra dentro de la misa, el sacerdote será el ministro de la celebración eucarística, pero no el ministro como tal del matrimonio. Los novios se casan mutuamente al darse y recibirse como esposos. Y de este modo, se convierten también en testigos del amor para la comunidad de los creyentes.
  3. El matrimonio es un acto de fe: En cuanto sacramento y testimonio de la fe que como Iglesia profesamos, el matrimonio supone la fe de los contrayentes, al tiempo que la aumenta. Pues Cristo, que prometió estar donde dos o más se reúnen en su nombre, sale al encuentro de los novios y fortalece su entrega con la gracia de su amor, garantizándoles así que mientras se amen en Cristo su unión será siempre fiel e irrompible (indisoluble).
  4. El amor verdadero se nutre de la Palabra de Dios y es testigo de ella: Las parejas son invitadas a escoger las lecturas de la Sagrada Escritura que serán proclamadas en la liturgia de su matrimonio. Normalmente se requieren tres lecturas: Una del Antiguo Testamento, una tomada de las cartas del Nuevo Testamento y otra de los Evangelios. La Iglesia provee mucha opciones (véase Lecturas para la celebración). En sus opciones la pareja da fe de lo que cree y desea testimoniar a través de su vida de amor, al tiempo que se compromete ante la comunidad a hacer de esa Palabra la fuente se su convivencia y vida de pareja.
  5. El centro del sacramento del matrimonio lo constituyen los votos o consentimiento: Vivir como cristiano es comprometerse a dar la vida para el servicio y bien de los otros. Y hay dos formas en que se puede realizar esta entrega: a través del servicio sacerdotal a la comunidad (Sacramento del orden sacerdotal) o a través de la entrega de la vida al servicio y búsqueda del bien del cónyuge (Sacramento del matrimonio). Cada una de estas entregas es un sacramento, y se sella con los votos y la consagración respectivas para la misión que les corresponde. Por eso, el corazón del rito matrimonial está constituido por los votos de los novios cuando se entregan y reciben mutuamente al decir: “Yo,… Me entrego a ti… como esposo, para amarte, servirte y respetarte, todos los días de mi vida”. “Yo,… te recibo a ti… como esposo, para amarte, servirte y respetarte, todos los días de mi vida”.

Parroquia de San Martín Obispo

Arciprestazgo de San Martín de Valdeiglesias

Diócesis de Getafe

Año 2016

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